El milagro de la consagración de Tixtla

En 2006, en la iglesia San Martín de Tours, en Tixtla (México) una hostia recién consagrada comenzó a manar sangre desde el interior, ante decenas de testigos.

Era una celebración eucarística habitual. Durante la celebración de lamisa en la iglesia de San Martín de Tours, en Estado de Guerrero (México), la religiosa que ayudaba a repartir la Santa Eucaristía fue testigo de como de una de las hostias consagradas comenzaba a emanar una sustancia rojiza.

El Padre Leopoldo Roque, titula de la parroquia, fue consciente al instante de lo inusual de aquel suceso. De la hostia, como si estuviese viva, no dejaba de brotar una sustancia similar a la sangre desde su interior.

El sacerdote, ante la excepcional singularidad de lo sucedido, depositó la hostia en el sagrario, la custodió para evitar cualquier contaminación y dio parte al obispo de la diócesis, Alejandro Zavala, quien a su vez encargó un estudio riguroso al Doctor Castañón Gómez, quien dirigió una investigación rigurosa.

Muestras ciegas de la forma consagrada fueron enviadas a diferentes laboratorios para efectuar análisis químicos, hematológicos y bioquímicos.

Recordemos que la muestra ciega consiste en analizar una casuística cuyo origen o circunstancias de desconocen. Los científicos no sabían lo que estaban analizando, y por tanto, no podían estar sugestionados. Los científicos pensaban que estaban analizando un coágulo, o una biopsia, o una muestra médica al uso.

Vista laterlal de la parroquia de San Martín de Tours, en México

¿Qué demostraron los análisis científicos?

Los análisis arrojaron resultados sorprendentes. Se trataba de sangre humana real, del tipo AB (Similar a la encontrada en el Santo Sudario de Turín).

Además, análisis más detallados demostraron la presencia de tejido cardíaco, concretamente procedente de un ventrículo izquierdo. Dicho tejido acusaba estrés traumático, como si proviniese de un corazón que había padecido un dolor intenso.

Lo más sorprendente es que se trataba de sangre viva, con glóbulos rojos, lípidos y glóbulos blancos activos, que sobreviven solo unas pocas horas fuera del cuerpo humano. En este caso, seguían activos muchos años después.

¿Qué credibilidad al suceso?

Se concluyó que todo aquello que había sido analizado no era posible desde el punto de vista científico o racional. La biología no podía dar una explicación plausible a lo sucedido.

La iglesia, en 2013, declaró lo acaecido como un signo divino y reconoció oficialmente el milagro.

Posibles explicaciones

Se ha tratado de encontrar una explicación científica, argumentando una posible contaminación bacteriana. La Bacteria Serratia marcenscens crece en ambientes húmedos y produce un pigmento rojo, pero los análisis descartaron su presencia. Esta posible explicación no aclara la presencia de glóbulos rojos, ni ADN, ni tejido muscular. Para avalar la teoría de un presunto fraude (que sería uno de los más brillantes de la historia), se debería contar con la presencia de expertos en cardiología y hematología. Incluso el acceso a un corazón humano agonizante. Pero incluso en estos casos, la presencia de células vivas sigue sin tener una explicación racional a día de hoy.

Lo que la ciencia no puede explicar

Pese a que este tipo de fenómenos han sucedido en distintos momentos de la historia, este ha sido el más estudiado y el primero que ha sido analizado con la tecnología científica moderna, a través de rigurosos y exhaustivos procesos y protocolos. Los resultados son imposibles para la ciencia. La sangre emana desde dentro de la forma, y la presencia de células vivas muchos años después lo convierten en un fenómeno sin explicación científica.

Usamos cookies

Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia. Puedes aceptar o rechazar las cookies no esenciales. Consulta nuestra Política de Privacidad y Política de Cookies.