El milagro del sol de Fátima
Decenas de miles de testigos, muchos de ellos escépticos, presenciaron como el sol comenzaba a bailar en el cielo de Cova de Iria, en Portugal.
La predicción de Lucía
Los días 13 de cada mes, tres niños pastores decían tener un encuentro místico con la Virgen María en los alrededores de Fátima, Portugal. Pero aquel 13 de Julio sería distinto. Ante las burlas y el descrédito que sufrían, Lucía pidió una señal a la Virgen para que todos creyeran. Esta le anunció que el 13 de Octubre de 1917 ocurrirían un fenómeno extraordinario que dejaría al mundo sin palabras.
Desde aquel momento, los niños se dedicaron a anunciar la predicción, convocando a todo aquel que quisiera presenciarlo. A partir de entonces comenzó una presión terrible. El Estado, en aquel momento laico y fuertemente anticlerical, llegó a arrestar a los niños, hasta el punto de amenazarles de muerte si seguían adelante con aquella farsa. Los periódicos satíricos de la época comenzaron a mostrar viñetas burlándose de una presumible estafa. Por su parte, miles de incrédulos se organizaban para acudir al lugar el día señalado dispuestos a desmentir lo que allí se estaba tramando
El día del milagro
El 13 de Octubre amaneció bajo una lluvia torrencial. El panorama era desolador, el lugar del encuentro se estaba convirtiendo en un lodazal. A pesar de ello, miles de personas comenzaban a acudir al lugar, algunos con paraguas, otros calados hasta los huesos. El lugar se llenaba de decenas de miles de curiosos que se hundían en el barro mientras tiritaban de frío. La multitud era heterogénea. Desde campesinos analfabetos, hombres y mujeres de fe, y hasta periodistas y científicos escépticos. El acontecimiento estaba previsto para el mediodía solar. En ese momento Lucía pidió a los presentes que cerrasen sus paraguas. Al punto la lluvia cesó de repente.
¿Qué vieron los testigos?
La lluvia cesó de inmediato. El cielo se abrió. Lucía gritó "Miren al sol" El sol se convirtió en un disco de plata mate que podía ser observado sin que dañara a la vista. Al poco comenzó a girar sobre sí mismo, como si se tratase de una rueda de fuego. Al girar, proyectaba haces de luz intensa que transformaron el paisaje con colores imposibles. El sol se detenía, y, de repente, comenzaba a danzar de nuevo. Finalmente aquel disco se desprendió en zizzag hacia la tierra. Fueron momentos de pánico. Muchos se arrodillaron, creyendo que había llegado el fin del mundo.
El fenómeno duró unos diez minutos. Al poco el sol regresó a su posición normal, el cielo cobró de nuevo su forma. La ropa de la gente se secó en cuestión de segundos. El suelo, que había estado embarrado, aparecía la poco completamente seco.
Testigos escépticos
Muchos de los que presenciaron aquel suceso habían sido escépticos y acudieron a desmentir y ridiculizar el suceso. Entre ellos destaca el de Avelino Almeida, redactor jefe de O Século, diario ateo y anticlerical: "el sol tembló, realizó movimientos bruscos nunca vistos fuera de todas las leyes astronómicas; el sol 'bailó"
El Doctor Almeida Garret, profesor de ciencias de la Universidad de Coimbra manifestó "El sol, girando, parecía desprenderse del firmamento y avanzar amenazadoramente sobre la tierra como si fuera a aplastarnos con su inmensa masa de fuego. La sensación durante esos momentos fue terrible".
El Doctor Domingos Pinto, un prestigioso abogado y académico, comentó poco después "El sol, unas veces rodeado de llamas de color sangre, otras veces aureolado de amarillo y púrpura pálido, parecía estar en un movimiento de rotación extremadamente rápido, pareciendo a veces desprenderse del cielo y acercarse a la tierra, irradiando un fuerte calor"
Posibles explicaciones
Se podría explicar el fenómeno argumentando que la atmósfera lluviosa actuó como una especie de lente, donde los cristales de hielo refractaron la luz solar, creando en el cielo soles falsos. También se defiende que la observación del sol pudo saturar la retina de los testigos, provocando ilusiones ópticas. Otra teorías hablan de una histeria colectiva, desatada por un estado de hipersensibilidad emocional. La sociedad, en un sufrimiento atroz, estaba saliendo de la I Guerra Mundial. Necesitaban un motivo de esperanza, algo que pudo alimentar la sugestión.
Lo que la ciencia no puede explicar
El fenómeno fue observado a decenas de kilómetros de distancia por personas que no estaban influenciadas por una supuesta "histeria colectiva". Esta teoría también es desmentida por la cantidad de escépticos que estuvieron contemplando el fenómeno.
Por otor lado, en aquellos tiempos no se disponía de la tecnología necesaria* para urdir un espectáculo de semejante calado capaz de manipular la atmósfera. En caso de haber existido, hubiese necesitado la coordinación de un ingente número de expertos con unos conocimientos que en aquel momento no podían haber existido.
Finalmente, algo que todavía sigue sin tener explicación racional es el secado instantáneo de la humedad, algo solo posible estando expuesto a una fuente de calor de una intensidad abrumadora.