La curación de Sor Bernadette

Tras su peregrinación a Lourdes el 11 de Julio de 2008, la hermana Bernadette, que había permanecido décadas completamente incapacitada, experimentó una mejoría para la que aún hoy la ciencia no encuentra explicación.

¿Quién es Bernadette Moriau?

Bernadette es una monja francesa nacida en 1939, adscrita desde los 18 años a la orden de las Franciscanas Oblatas del Sagrado Corazón de Jesús, congregación volcada en la asistencia a los pobres y al cuidado de los enfermos. Su titulación como enfermera le permitió orientar su vocación a los enfermos y le otorgó el conocimiento preciso para comprender la gravedad de su propia enfermedad, con la que aprendió a convivir desde muy joven.

¿Que enfermedad padecía Bernadette?

En 1966, cuando tenía solo 27 años, comenzó a sentir intensos dolores lumbares con los que tuvo que empezar a convivir. Con el paso del tiempo los dolores se fueron intensificando, siendo diagnosticada finalmente con el Síndrome de Cola de Caballo, enfermedad caracterizada por una opresión muy dolorosa de los nervios en la zona lumbar baja, que, además de ocasionar un dolor terrible, provoca debilidad o parálisis en las piernas, además de la pérdida del control de los esfínteres.

Fue sometida a diversas operaciones de columna que fueron infructuosas. En lugar de mejorar, el daño neurológico se hacía más severo. A partir del año 2000 ya necesitaba ayuda médica completa para desenvolverse en las tareas más básicas, dependiendo de un pesado instrumental médico que le acompañaba a perpetuidad y del uso de morfina para poder soportar los dolores.

A pesar de la gravedad de su enfermedad, quizá lo más característico y visible fue una deformación ósea severa, conocida como “pie equino” de carácter irreversible, que deformó su extremidad inferior, que se presentaba retorcida hacia el interior

Pie deformado debido a la enfermedad

¿Cómo se curó de su enfermedad?

A pesar de su imposibilidad para caminar, con una invalidez casi total y de convivir diariamente con dolores insoportables, jamás abandonó su fe, ni su labor hacía la comunidad. Seguía realizando tareas administrativas y de apoyo espiritual desde su silla de ruedas. Aceptó el sufrimiento como compañero de vida y se resignó a él, llegando a admitir que su dolor era una especie de “ofrenda”. No esperaba milagros. Había agotado todos los recursos que la medicina podía ofrecerle.

En 2008, antes de su viaje a Lourdes, tenía completamente aceptada la idea de que moriría en su silla de ruedas.

Así, ese año, participó en una peregrinación a la basílica de Lourdes, acompañando a otros enfermos, con el objetivo de reconfortarles y hacer valer su experiencia. No rezó en ningún momento por su curación, pues sabía de sobra que era imposible. Solo pedía en oración fuerzas para afrontar su enfermedad de la manera más digna posible.

Pocos días después, mientras oraba en una capilla de su congregación, escuchó una voz que le decía "quítate tus aparatos". Sintió un calor abrumador. Al momento se quitó el corsé, la férula del pie y la sonda. Su pie, que estaba deformado y rígido, se enderezó. Dejó de sentir dolor y empezó a caminar ese mismo día, dando un paseo con una de las hermanas por el bosque cercano.

Gruta de Lourdes

¿Que dice la ciencia?

Bernadette se sometió a 10 años de exámenes por parte del Comité Médico Internacional de Lourdes, compuesto por más de 30 especialistas. A pesar de seguir teniendo lesiones en la vértebra, el cuerpo ya no presentaba síntomas, ni volvió a sentir los dolores que le habían acompañado a lo largo de cuatro décadas. La deformidad del pie había desaparecido por completo. Pruebas psiquiátricas descartaron cualquier tipo de trastorno o sugestión. La curación, inexplicable a los ojos de la ciencia, era instantánea, completa y duradera. En 2017 el comité de expertos concluyó que su curación era inexplicable según los conocimientos científicos actuales.

Posibles explicaciones

Algunas teorías hablan de neuroplasticidad. Pese a que la lesión era real, un estado de meditación profunda podría ayudar al cerebro a localizar “rutas alternativas” saltándose las zonas afectadas. Otras teorías hablan de una liberación masiva de endorfinas y dopaminas, fruto de un profund estado de fe, que actuen como estimulador muscular. Una tercera teoría sugiere que la parálisis podría haber sido solo funcional, con daño físico real, pero una incapacidad psicosomática. Ninguna de estas teorías están lo suficiente científicamente fundadas para explicar una casuística para la que no se encuentra (todavía) una explicación racional.

Lo que la ciencia no puede explicar

No hablamos de dejar de sentir dolor, algo que a veces sucede por mera sugestión. Hablamos de una reparación estructural completa. No hay explicación racional para entender como una extremidad, muscular y oseamente deformada durante década,s puede volver a su estado original en segundos, o como un sistema nervioso central, con órganos dañados durante 40 años, puede regenerarse de forma súbita.

Usamos cookies

Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia. Puedes aceptar o rechazar las cookies no esenciales. Consulta nuestra Política de Privacidad y Política de Cookies.