La vida anterior de Shanti Devi
En 1930, en Delhi, una niña de 4 años afirmó ser Lugdi Devi, mujer fallecida unos pocos años antes. Los detalles que aportó sobre su vida siguen todavía desconcertando.
Acaba de cumplir los 4 años. Shanti Devi, nacida en Delhi en 1926, comenzó a hablar de una vida pasada en Mathura, a 150 km de su hogar. Decía llamarse Lugdi Devi, mujer fallecida poco antes durante el parto de uno de sus hijos.
Pese a que al principio los padres no le dieron más importancia, entendiendo que se trataba de un grotesco juego infantil, los detalles precisos que iba aportando fueron cobrando tal relevancia que acabó implicando primero a K.K. Sen, presidente de la municipalidad de Delhi, y posteriormente al mismísimo Mahatma Gandhi, conocido por su racionalismo en temas religiosos. El caso se convirtió en un desafío intelectual. Se trató de demostrar, por todos los medios posibles, que el caso era un fraude.
La primera prueba de fuego
En noviembre de 1935 se creó una comisión de 15 expertos, entre ellos abogados, profesores y figuras notables del país, para averiguar si se trataba de un engaño.
Se contactó con el viudo de Ludgi (Keder Nath), que accedió a presentarse a la niña como un primo lejano que venía de visita. Al verlo, Shanti se detuvo en seco, su expresión cambió por completo. Sus reacciones eran la de una persona adulta, hasta el punto que se cubrió la cabeza con su sari, algo que tenían por costumbre las esposas de la época en presencia de sus esposos. “Es mi marido”, dijo la niña.
Se pasó a una suerte de interrogatorio. La niña reveló, por ejemplo, la receta exacta de uno de los platos que preparaba, dando detalles de un ingrediente secreto que utilizaba, y cómo su marido le había regañado por utilizarlo.
El viaje a Mathura
La comisión llevó a la Shanti a Mathura, lugar en el que jamás había estado. La estupefacción fue máxima cuando comenzó a dirigir a los conductores por calles que no debía conocer, identificando cambios en la arquitectura. Llegó incluso a reconocer a personas que se encontraban por la calle: ”¿Eres el padre e Kedar?” le dijo a un anciano que encontró. El anciano, asombrado, admitió que así era.
En la casa de Kedar llegó a identificar los cambios que habían realizado desde el fallecimiento de Ludgi. Pero lo más extremo del caso es cuando señaló el punto exacto donde la mujer había enterrado sus ahorros (150 rupias) poco antes de morir. Los investigadores escavaron y encontraron la cantidad exacta de dinero que la niña había dicho.
Se trata de un caso excepcional, ya no por la profusión de datos y detalles, si no por la corroboración de testigos externos que trataron de desmentir el caso, pero que, finalmente, admitieron que se trataba de un fenómeno de presunta reencarnación cuya explicación racional estaba lejos de ser arrojada.
Posibles explicaciones
La única hipótesis racional al fenómeno sería la confabulación, entendiendo que la niña y la familia de la fallecida se habían puesto en contacto con anterioridad para tramar un engaño que quiso confundir a la opinión pública. El colonialismo británico de la India y la contraposición entre dos filosofías opuestas, una de las cuales cree fervientemente en la reencarnación, pudieron incitar a tramar una representación que hiciese poner en duda las creencias racionalistas británicas.
Lo que la ciencia no puede explicar
La distancia entre las dos poblaciones incomunicaba a ambas familias. Se trataba en aquellos tiempos de un viaje largo y costoso. Además, la niña se crió en un entorno de gente extremadamente humilde. No hubo registros de que alguien de Mathura hubiese aparecido por allí. Por otro lado, el asunto se llevó durante años con absoluta discreción, huyendo de la burla y el estigma. No fue hasta 5 años después cuando todo salió a la opinión pública. Finalmente, los detalles de localización en una ciudad en la niña nunca había estado o el reconocimiento de personas que no debía conocer, estando monitorizada constantemente por mentes racionalistas, dan una verosimilitud al caso que difícilmente se ha logrado rebatir.