Las apariciones de Zaitun

Durante más de 3 años, sobre el tejado de una pequeña Iglesia en Egipto, la silueta eterea de una mujer fue observada por centenares de miles de testigos

¿Cómo comenzó el fenómeno?

Acababa de anochecer. El 2 de abril de 1968 un mecánico de confesión musulmana que acababa su jornada laboral, observó, sobre el tejado de la iglesia copta de Santa María, la figura de una mujer arrodillada. Su idea inmediata le llevó a pensar en un intento de suicidio. Asustado, no tardó en alertar a los servicios de seguridad. A los pocos minutos, el lugar ya era un hervidero de gente que, arremolinada a los pies de la iglesia, junto con ambulancia y polícía, trataba de disuadir a aquella mujer. Ante el estupor de todos, la silueta se ponía en pie y comenzaba a irradiar una luz cegadora. Palomas de luz comenzaron a revolotear a su alrededor. Comprendieron entonces que aquella silueta no era de carne y hueso.

¿Volvió a repetirse el fenómeno?

Durante tres años, hasta mayo de 1971, el mismo fenómeno volvía a repetirse con relativa frecuencia. Entre dos y tres veces por semana la silueta volvía a aparecer en el mismo lugar, casi siempre de noche o de madrugada. Puntualmente también lo hacía al atardecer. A veces el fenómeno duraba escasos minutos. Otras veces, hasta 9 horas. En todos ellos se observaba a una silueta etera, sin sombra aparrente, que se movía por el tejado de la iglesia. Las apariciones no siempre eran idénticas. A veces se podía ver solo un busto, rodeado de un halo dorado. Otras veces se veía una silueta completa, radiante. A diferencia de otras apariciones, no hubo mensajes. Solo la presencia de una silueta de luz, que según muchos testigos, representaba a la Virgen María.

multitud de personas se agolpaban cada noche para ver el fenómeno

¿Cuánta gente lo presenció?

Es difícil de estimar, pero fueron millones de personas las que presenciaron las apariciones en algún momento. En momentos puntuales, llegaron a agolparse en las inmediaciones cerca de 250.000 personas. Todas narraban el mismo fenómeno. La mayoría de los testigos eran musulmanes, pero había también cristianos coptos, católicos, protestantes o judíos. Incluso ateos. Shafik Abdel Malek era un refutado médico completamente escéptico que acudió para encontrar una explicación. Al contemplar el fenómeno, declaró "no era un reflejo, sino un cuerpo luminoso tridimensional que desafiaba las leyes de la óptica" Entre las personas que lo presenciaron destaca también el por entonces presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser, un líder laico y racionalista, que acudió de incógnito. Testigos cercanos dicen que cuando la vio, se quedó en silencio absoluto y simplemente dijo: "Es ella".

¿Cómo se trató de arrojar luz sobre el fenómeno?

Mientras se sucedían las apariciones, la policía egipcia realizó redadas por las azoteas adyacentes tratando de localizar proyectores o cañones de luz. Se llegaron a realizar también cortes de energía prolongados en todo el barrio, que quedó a oscuras durante horas. Sin embargo, las apariciones seguían produciéndose. Decenas de fotógrafos trataron de inmortalizar el fenómeno, pero la luz que irradiaba la figura era tan fuerte que terminaba velando los carretes. Por ese motivo las fotografías del momento de las apariciones son de escasa calidad.

Posibles explicaciones

En aquel tiempo, Egipto acababa de sufrir una humillante derrota por parte del ejercito Israelí. La moral de la población estaba resentida. Algunas hipótesis barajan la teoría de un fraude de estado para elevar la moral de la población. Recordemos que, curiosamente, para los musulmanes, la Virgen María es una figura importante. Sin embargo, para lograr proyectar "el engaño" se hubiese necesita una tecnología que en aquellos tiempos ni siquiera la NASA poseía. Los edificios que rodean la iglesia eran bajos, por lo que para la presunta proyección hubiese tenido realizarse desde kilómetros de distancia. La teoría de una psicosis colectiva, o una sugestión masiva es otra posible explicación, pero naufraga al analizar la cantidad de testigos que lo presenciaron, y el testimonio gráfico que quedó de aquel suceso.

Lo que la ciencia no puede explicar

Los análisis físicos determinaron que se trataba de un objeto físico real, tridimensional, visible desde 360º, que interactuaba con los objetos del entorno, pero que no tenía propiedades físicas. Aparecía de la nada, y no era proyectado, si no que proyectaba su propia luz, pero sin provocar sombras. El fenómeno fue presenciado por millones de testigos y quedó registrado por multitud de cámaras fotográficas. En ninguna de ellas se puede observar el haz de luz de ningún proyector. El proceso de formación de la imagen, generándose tras la condensación de una nube luminosa, no puede ser explicado aún por la ciencia.

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