Las llagas del Padre Pío

La figura del Padre Pío está rodeada de un conjunto de hechos extraordinarios. Sus estigmas, uno de los fenómenos más controvertidos.

¿Quién fue el Padre Pío?

El Padre Pío (1887-1968) fue un fraile capuchino y sacerdote italiano, famoso, entre otros muchos fenómenos, manifestar las heridas de la crucifixión de Cristo.

El Padre Pío fue una figura controvertida, cuestionado incluso dentro de la propia iglesia, pero que dejó un legado prodigioso y un fenómeno de veneración pocas veces experimentado. Se le atribuyen innumerables curaciones, incluso el don de la bilocación (numerosos testigos afirmaron haber estado con él a cientos de kilómetros de donde realmente estaba).

Durante su vida mantuvo su voto de pobreza extrema. Acató con obediencia y un silencio absoluto los designios de la iglesia mientras esta ponía en cuestión los fenómenos que con él se relacionaban. Es, además, el fundador de obras de caridad y hospitales en momentos de extrema necesidad en las zonas más pobres de una Italia devastada por las guerras.

La aparición de los estigmas

Pese a que desde los 23 años, poco después de su ordenación sacerdotal, comenzó a sentir fuertes dolores en la palma de sus manos, como si un clavo le atravesara, no fue hasta 1918, con 31 años, cuando, mientras oraba en un banco del coro, y tras una visión premonitoria, perdió el conocimiento. Fue encontrado poco después con heridas que sangraban abundantemente en la palma de las manos y de los pies, y una herida en forma de x en el costado.

Los estigmas duraron 50 años. Poco antes de su muerte los estigmas se cerraron, no dejando cicatriz. El tejido se regeneró por completo, algo biológicamente imposible para una herida profunda que llevaba abierta 5 décadas.

Se estima que perdía diariamente el equivalente a media copa de vino en sangre a través de las heridas. A pesar de ello, jamás acusó anemia. Los médicos que examinaron sus heridas constataron que lejos de producir el olor férrico característico de la sangre, las heridas olían a flores.

Las heridas se mantuvieron frescas durante décadas, sin experimentar necrosis ni infección alguna, algo extremadamente complicado dadas las condiciones sanitarias de la época y el entorno de insalubridad en el que vivía

La canonización del Padre Pio

Pese a las polémicas y controversias que siempre generó su persona y el cuestionamiento que la iglesia siempre mantuvo contra él, sometiéndose a un escrutinio estricto por parte del Vaticano, fue canonizado en 2002 por Juan Pablo II, consolidándose como uno de los santos más populares y venerados de la era moderna.

Posibles explicaciones

El Dr. Amico Bignami sugirió que las heridas podrían haber sido generadas por su propio sistema nervioso. Estas podrían haber sido mantenidas a lo largo del tiempo mediante el uso de ácido fénico un compuesto que produce quemaduras blancas en la piel y destrucción de tejido. Es además, un potente desinfectante, lo cual podría explicar la ausencia de infecciones a lo largo del tiempo. Existe, además, el testimonio de una farmacéutica que declaró que vendió al Padre Pio este compuesto en 1919.

Lo que la ciencia no puede explicar

El Padre Pío declaró que compró ácido fénico para desinfectar jeringuillas durante el episodio de Gripe Española. Este ácido, además, para que tenga efecto, debe administrarse con absoluta precisión y en altas dosis, lo que produciría toxicidad y daño hepático severo, algo que jamás experimentó. El olor del químico, que es desagradable y penetrante, jamás fue detectado. Además, la naturaleza de la herida, profunda y perfectamente delimitada, no se correspondería con la forma irregular y superficial que suele dejar el ácido fénico. Finalmente, la desaparición instantánea de los estigmas poco antes de su muerte, sin dejar cicatriz alguna, es un hecho que todavía no ha podido ser explicado.

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